"Cristina primero tuvo que acostumbrarse al viento. Los primeros tiempos fueron difíciles. El viento patagónico era salvaje, de una bravura ingobernable. Era una cachetada y un tirón de pelo que soportaba cada vez que se abría una puerta. En la plaza de Río Gallegos los árboles estaban ladeados, inclinados hacia el territorio, porque el viento que venía del mar los doblegaba".
Sandra Russo - "La Presidenta"
Agosto de 2011, Sudamericana.
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