"Todo periodista que no sea demasiado estúpido o demasiado engreído para no advertir lo que entraña su actividad sabe que lo que hace es moralmente indefendible. El periodista es una especia de hombre de confianza, que explota la vanidad, la ignoracia o la soledad de las personas, que se gana la confianza de éstas para luego traicionarlas sin remordimiento alguno. Los periodistas justifican la duplicidad de distintas maneras, según sus temperamentos. Los más pomposos hablan de libertad de expresión y del derecho del público a saber. Los menos talentosos hablan de arte. Los más correctos murmuran sobre ganarse la vida".
Janet Malcolm
"El periodista y el asesino" - 2004
martes 15 de noviembre de 2011
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